Amarte y ya, con eso me basta.
No deseo más.
Saberte, verte, tocarte, oírte...
Sentir el cuenco de tu mano tibia
suavemente tocar mi mejilla;
llenarme de luz con tu mirada.
Verte silenciosa, callada
y yo en silencio colmando el alma de ti,
comiéndote con mis ojos.
Un beso... un beso es demasiado para explicarlo,
es inefable, no sólo la sensación
sino la emoción y el sentimiento.
Amarte y ya, con eso me basta.
No deseo más.
Tu ausencia siempre presente en mí.
Verte al ver una flor, una nube, una estrella.
Escucharte en una tierna melodía.
Decirte: "Te amo" y escuchar decirme
"Yo también te amo"; eso es suficiente...
o acaso habrá algo más grande que eso?
Amarte y ya, con eso me basta.
No deseo más.
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Mi canal de Youtube https://www.youtube.com/channel/UCUYiVqc88jOn39987H6SuXw Twitter: luis_azpe
sábado, 14 de noviembre de 2015
viernes, 13 de noviembre de 2015
De sombra sin Luz. (2001) l.a.p.
Mis cansados párpados se esfuerzan por abrirse
y dejar que mis ojos, viejos ojos,
veaan la grandez del mundo.
Sí, aún soy optimista
a pesar de tanto pesar...
tal vez por eso soy optimista,
por tanto pesar.
Es la amargura lo que da el placer de la dulzura;
es el pecado el que da la paz de la redención
y son los aaños, los muchos años,
los que dan la alegría de una añeja juventud.
Qué fresca es la rimavera,
como ardiente es el verano,
como pletórico de color el otoño
y como albo armiño el invierno.
Estoy en el otoño -soy optimista-
y mi corazón se enciende de colores,
todos cálidos y ardientes
desesperados porque en cualquier instante
llegará la brisa que los borre
y quiero disfrutarlos intensamente,
asirlos, comérmelos, untármelos todos
en el cuerpo y en el alma.
Mis cansados párpados se esfuerzan en abrirse
y dejar que mis ojos, viejos ojos,
vean, disfruten, gocen la grandeza del mundo.
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y dejar que mis ojos, viejos ojos,
veaan la grandez del mundo.
Sí, aún soy optimista
a pesar de tanto pesar...
tal vez por eso soy optimista,
por tanto pesar.
Es la amargura lo que da el placer de la dulzura;
es el pecado el que da la paz de la redención
y son los aaños, los muchos años,
los que dan la alegría de una añeja juventud.
Qué fresca es la rimavera,
como ardiente es el verano,
como pletórico de color el otoño
y como albo armiño el invierno.
Estoy en el otoño -soy optimista-
y mi corazón se enciende de colores,
todos cálidos y ardientes
desesperados porque en cualquier instante
llegará la brisa que los borre
y quiero disfrutarlos intensamente,
asirlos, comérmelos, untármelos todos
en el cuerpo y en el alma.
Mis cansados párpados se esfuerzan en abrirse
y dejar que mis ojos, viejos ojos,
vean, disfruten, gocen la grandeza del mundo.
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jueves, 12 de noviembre de 2015
De: Sombra sin luz. (2001)
Como una fila de prisioneros,
lo recuerdos caminan lentos
arrastrando sus cadenas
atadas en el insondable abismo
que hay dentro de mí.
Son mis prisioneros recuerdos,
recuerdos prisioneros
habitantes de mi cárcel.
Yo, prisión del pasado;
el presente me rehuye,
se asusta con mis viejos muros
por donde trepan las hiedras
aferrándose a las grietas
que muestran los huesos de mis años.
Mis palabras
-sólo pensamientos-
se tropiezan
en la oscuridad de la noche.
Mis pensamientos
-sólo palabras-
siguen adelante
esperando encontrar, por fin,
el fin de mi comienzo...
el comienzo de mi siempre...
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lo recuerdos caminan lentos
arrastrando sus cadenas
atadas en el insondable abismo
que hay dentro de mí.
Son mis prisioneros recuerdos,
recuerdos prisioneros
habitantes de mi cárcel.
Yo, prisión del pasado;
el presente me rehuye,
se asusta con mis viejos muros
por donde trepan las hiedras
aferrándose a las grietas
que muestran los huesos de mis años.
Mis palabras
-sólo pensamientos-
se tropiezan
en la oscuridad de la noche.
Mis pensamientos
-sólo palabras-
siguen adelante
esperando encontrar, por fin,
el fin de mi comienzo...
el comienzo de mi siempre...
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miércoles, 11 de noviembre de 2015
De: Sombra sin luz (2001)
El sol cae tras la montaña
como un titán cansado,
dejando una despedida
roja y magenta
perseguida por la sombra
de un terciopelo
intensamente azul
bordado de parpadeantes lentejuelas,
corte de honor de una perla
que se levanta majestuosa
para reinar en el imperio de la noche
acompañada por un coro de grillos.
Brota la vida en las madrigueras
tras el silencio de las aves;
sale el centinela búho
lanzando la luz amarilla de sus ojos.
El desierto descansa
tendido sobre u lecho de arena.
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como un titán cansado,
dejando una despedida
roja y magenta
perseguida por la sombra
de un terciopelo
intensamente azul
bordado de parpadeantes lentejuelas,
corte de honor de una perla
que se levanta majestuosa
para reinar en el imperio de la noche
acompañada por un coro de grillos.
Brota la vida en las madrigueras
tras el silencio de las aves;
sale el centinela búho
lanzando la luz amarilla de sus ojos.
El desierto descansa
tendido sobre u lecho de arena.
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martes, 10 de noviembre de 2015
De: Sombra sin luz. (2001)
He transitado el mismo camino
tratando de hendir la reja de mi arado
en la fértil y virginal tierra de mi campo.
Mi voz regresa a mí como un eco: vacía;
rebota en los acantilados de cantera de la indiferencia.
Tal vez mi voz sea hueca,
las manceras de mi arado no saben guiar la reja,
manceras que yo llevo asidas.
Mi voz no tiene eco, dicen que ya no tiene
la vitalidad de la juventud
y las pocas líneas que he leído
no han servido de nada... tal vez leí las líneas equivocadas.
Si, debo reconocer que soy anacrónico y cursi.
Las verdes esmeraldas de mis antiguas esperanzas
han sido opacadas por la fuerza inexorable
de quienes las dejaron solas en el fondo
de mi viejo y ajado cofre de mi corazón.
Seguiré mi camino, seguiré cargando mis esperanzas,
continuaré asido a mi arado,
tal vez logre aprender a romper
la dura corteza de esos campos,
tal vez de que el fulgor de mis opacas esmeraldas
puedan despertar el deseo de esquivar
la mirada de la hipnótica pantalla
y esos virginales ojos violen la magnificencia
de las páginas de un libro.
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tratando de hendir la reja de mi arado
en la fértil y virginal tierra de mi campo.
Mi voz regresa a mí como un eco: vacía;
rebota en los acantilados de cantera de la indiferencia.
Tal vez mi voz sea hueca,
las manceras de mi arado no saben guiar la reja,
manceras que yo llevo asidas.
Mi voz no tiene eco, dicen que ya no tiene
la vitalidad de la juventud
y las pocas líneas que he leído
no han servido de nada... tal vez leí las líneas equivocadas.
Si, debo reconocer que soy anacrónico y cursi.
Las verdes esmeraldas de mis antiguas esperanzas
han sido opacadas por la fuerza inexorable
de quienes las dejaron solas en el fondo
de mi viejo y ajado cofre de mi corazón.
Seguiré mi camino, seguiré cargando mis esperanzas,
continuaré asido a mi arado,
tal vez logre aprender a romper
la dura corteza de esos campos,
tal vez de que el fulgor de mis opacas esmeraldas
puedan despertar el deseo de esquivar
la mirada de la hipnótica pantalla
y esos virginales ojos violen la magnificencia
de las páginas de un libro.
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Está loco. l.a.p.
¡Está loco!
Dicen los cuerdos, los que callan sus deseoiss, los que juzgan, sentencian y ejecutan frente a una humeante taa de café.
Loco por tratar de ser feliz; por conmoverme ante una flor o extasiarse con eol vueolo de un pájaro o embelesarse con un insecto libando de la flor.
Loco por no engolar la voz con comentarios sobre política corrupta, por no despreciar a las prostitutas y no asquearse ante el miserable.
Loco por disfrutar de un ingenioso juego de palabras; loco por soñar, por tener fe en el futuro, por creer en la juventud.
Loco por forjar esculturas con las nubes y escuchar susurros con el viento entre las hojas; loco por dialogar con el soliloquio de la fuente.
Loco por enternecerme al ver un niño en los brazos de su madre.
Loco por acordarse de los presos, de los desahuciados, los alcohólicos y otros locos.
Loco por no ponerle precio a sus convicciones ni a las personas.
Loco por creer que el que se vende no vale.
Loco por no rendirle culto a Creso, pero sí a Erato, a Euterpe, a Polimnia, a Terpsícore.
Loco por querer cabalgar con el Gran Loco.
¡Ah, qué hermosa locura!
Cómo me dan lástima los cuerdos.
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Dicen los cuerdos, los que callan sus deseoiss, los que juzgan, sentencian y ejecutan frente a una humeante taa de café.
Loco por tratar de ser feliz; por conmoverme ante una flor o extasiarse con eol vueolo de un pájaro o embelesarse con un insecto libando de la flor.
Loco por no engolar la voz con comentarios sobre política corrupta, por no despreciar a las prostitutas y no asquearse ante el miserable.
Loco por disfrutar de un ingenioso juego de palabras; loco por soñar, por tener fe en el futuro, por creer en la juventud.
Loco por forjar esculturas con las nubes y escuchar susurros con el viento entre las hojas; loco por dialogar con el soliloquio de la fuente.
Loco por enternecerme al ver un niño en los brazos de su madre.
Loco por acordarse de los presos, de los desahuciados, los alcohólicos y otros locos.
Loco por no ponerle precio a sus convicciones ni a las personas.
Loco por creer que el que se vende no vale.
Loco por no rendirle culto a Creso, pero sí a Erato, a Euterpe, a Polimnia, a Terpsícore.
Loco por querer cabalgar con el Gran Loco.
¡Ah, qué hermosa locura!
Cómo me dan lástima los cuerdos.
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sábado, 7 de noviembre de 2015
El tiempo va formando vacíos...
El tiempo va formando vacíos... ausencias,
pero no disminuye el sentimiento.
La soledad aumenta y la memoria se agiganta,
los recuerdos surgen como ascuas
de una hoguera que se niega a apagarse,
la brisa del pasado la aviva
y su calor busca, inútilmente, tu cuerpo.
Tiempo forjador de vacíos... de ausencias..
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pero no disminuye el sentimiento.
La soledad aumenta y la memoria se agiganta,
los recuerdos surgen como ascuas
de una hoguera que se niega a apagarse,
la brisa del pasado la aviva
y su calor busca, inútilmente, tu cuerpo.
Tiempo forjador de vacíos... de ausencias..
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