lunes, 23 de noviembre de 2015

Las percusiones...

Las percusiones redoblan
y el piano se desgrana
con un ritmo cadencioso,
 es imposible no sentir,
no desear
convertirse en parte de la música.

Una comunión de tres:
música, ella y yo,
una trilogía fundida
al vaivén del crisol
de los sonidos armónicos
que incendian y no queman,
sólo funden
en armonía cadencios:
el danzón.

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domingo, 22 de noviembre de 2015

A mi cama.

Cómo me gusta mi cama,
me siento a gusto en ella,
tiene mi mold,
me recibe como si fuera
el regazo de mi abuela.

He sido injusto con mi cama,
últimamente la he culpado
de incómoda, pero sigue igual
de mullida y tibia;
yo soy el que ya no tiene
la capacidad de sentirse bien en ella.

Ah, esos años!
inexorables y crueles
que me esstán impidiendo
disfrutar en mi vieja y cómoda cama.

Son "este montón de huesos y pellejo"
los que han ido perdiendo su flexibilidad
y, claro, culpo a la cama,
es difícil aceptar la edad.

Hoy, por la noche
y las siguientes
le daré una merecida disculpa
y le diré:
Gracias por tantos años
que me has sido fiel
y cómoda,
perdóname mis achaques.

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domingo, 15 de noviembre de 2015

De: Sombra sin luz. 2001 l.a.p.

La tarde cae como la edad
cansada de luz y de trabajo.

El optimismo matutino cae rendido al mediodía,
luego se baña para recobrar bríos y proseguir
hasta la paz de la noche.

La noche, ¡qué hermosa es la noche!

Qué charlas, qué de comentarios del día,
qué de soluciones a los problemas cotidianos.

Algunas noches tienen la maravilla de ser tan elocuentes,
es cuando no hay nadie, sólo uno: yo.

Cuando callo es cuando más escucho,
el cerebro analiza y se hace prosaico;
pero cuando reflexiona activado por el corazón,
esa dualidad se convierte en magia que sublima
o que asesina.

La almohada, esa amante confidente que acaricia las sienes
y la mejilla para convencernos de ver la claridad
en esa oscuridad que los ojos no penetran.

¡Cuánta decepción! ¡Cuánta frustración!

¡Cuántas esperanzas! y cuántos planes utópicos...
como todo sueño.

Así veo a las personas: algunas, alegres mañanas;
otras, cálidos mediodías; aquéllas, frescos atardeceres
y, algunos, noches mentirosas, especialmente cando llega el sueño.

Noches que creen haber vivido el día
y no ven, por haber quedado encandilados de tanta luz,
luz que les impidió ver el transcurso de las horas.

En fin, me comprometo a sólo juzgar mis días y mis horas
y entregarme, como amante apasionado, a la cópula de la noche.

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sábado, 14 de noviembre de 2015

De: Sombra sin luz. (2001) "Amarte y ya..."

Amarte y ya, con eso me basta.
No deseo más.
Saberte, verte, tocarte, oírte...
Sentir el cuenco de tu mano tibia
suavemente tocar mi mejilla;
llenarme de luz con tu mirada.
Verte silenciosa, callada
y yo en silencio colmando el alma de ti,
comiéndote con mis ojos.
Un beso... un beso es demasiado para explicarlo,
es inefable, no sólo la sensación
sino la emoción y el sentimiento.

Amarte y ya, con eso me basta.
No deseo más.
Tu ausencia siempre presente en mí.
Verte al ver una flor, una nube, una estrella.
Escucharte en una tierna melodía.
Decirte: "Te amo" y escuchar decirme
"Yo también te amo"; eso es suficiente...
o acaso habrá algo más grande que eso?

Amarte y ya, con eso me basta.

No deseo más.

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viernes, 13 de noviembre de 2015

De sombra sin Luz. (2001) l.a.p.

Mis cansados párpados se esfuerzan por abrirse
y dejar que mis ojos, viejos ojos,
veaan la grandez del mundo.

Sí, aún soy optimista
a pesar de tanto pesar...
tal vez por eso soy optimista,
por tanto pesar.

Es la amargura lo que da el placer de la dulzura;
es el pecado el que da la paz de la redención
y son los aaños, los muchos años,
los que dan la alegría de una añeja juventud.

Qué fresca es la rimavera,
como ardiente es el verano,
como pletórico de color el otoño
y como albo armiño el invierno.

Estoy en el otoño -soy optimista-
y mi corazón se enciende de colores,
todos cálidos y ardientes
desesperados porque en cualquier instante
llegará la brisa que los borre
y quiero disfrutarlos intensamente,
asirlos, comérmelos, untármelos todos
en el cuerpo y en el alma.

Mis cansados párpados se esfuerzan en abrirse
y dejar que mis ojos, viejos ojos,
vean, disfruten, gocen la grandeza del mundo.

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jueves, 12 de noviembre de 2015

De: Sombra sin luz. (2001)

Como una fila de prisioneros,
lo recuerdos caminan lentos
arrastrando sus cadenas
atadas en el insondable abismo
que hay dentro de mí.

Son mis prisioneros recuerdos,
recuerdos prisioneros
habitantes de mi cárcel.

Yo, prisión del pasado;
el presente me rehuye,
se asusta con mis viejos muros
por donde trepan las hiedras
aferrándose a las grietas
que muestran los huesos de mis años.

Mis palabras
-sólo pensamientos-
se tropiezan
en la oscuridad de la noche.

Mis pensamientos
-sólo palabras-
siguen adelante
esperando encontrar, por fin,
el fin de mi comienzo...
el comienzo de mi siempre...

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miércoles, 11 de noviembre de 2015

De: Sombra sin luz (2001)

El sol cae tras la montaña
como un titán cansado,
dejando una despedida
roja y magenta
perseguida por la sombra
de un terciopelo
intensamente azul
bordado de parpadeantes lentejuelas,
corte de honor de una perla
que se levanta majestuosa
para reinar en el imperio de la noche
acompañada por un coro de grillos.
Brota la vida en las madrigueras
tras el silencio de las aves;
sale el centinela búho
lanzando la luz amarilla de sus ojos.
El desierto descansa
tendido sobre u lecho de arena.

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