lunes, 28 de diciembre de 2015

Lejos...

Lejos, muy lejos,
en el horizonte de donde vengo,
fucilan los relámpagos del recuerdo.
Me abrigo con la noche,
las estrellas se esconden entre las nubes
y no sé dónde me encuentro,
no sé a dónde ir...
No importa, seguiré como hasta ahora:
sin rumbo,
todos los caminos conducen a lo mismo:
el olvido.


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Me llleno con al universo de ti...

Me lleno con el universo de ti.
Mis manos conocen la textura de las nubes
porque se han deslizado en tus cabellos;
las constelaciones gravitan en tus ojos
y el cielo me envuelve con tu piel.
Las pasiones se subliman y la vida  es más vida
con tu presencia.
¿Qué sería de mí sin ti?
No lo que fui porque antes no existía.
¿Qué soy gracias a ti?
Una estrella, una nube, un cometa,
un átomo en este universo
que por tu amor conocí.

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sábado, 26 de diciembre de 2015

Como los búhos

Como los búhos
mi cabeza gira ciento ochenta grados
mis pasos siguen avanzando,
pero sólo ven hacia atrás.
No, no es la edad
mi corazón ama con más intensidad,
mi mente piensa serenamente,
todo ha sido lo que llaman destino,
toda una vida juntos y de pronto
la senda se bifurca y ahora
 cada quien va por su propio camino.


viernes, 11 de diciembre de 2015

Hoy saludé a mi vieja amiga.

La estulticia es un distintivo en mi vida, siempre me he dejado guiar por ella y las consecuencias no se hacen esperar, de inmediato acuden como la única respuesta... aunque esta vez estreché mis manos con la muerte -es una vieja amiga-...
¿Tuve miedo?
¡Mucho!
No importa que sea una vieja conocida, aún le tengo miedo a pesar de lo inexorable que debe ser el encuentro.
Cierro los ojos y pienso en lo sucedido y un calosfrío me hace estremecer, luego mi mente se abre y lo mismo hace el corazón para decir desde lo más profundo de mi alma: Gracias, Señor, por una oportunidad más, guíame para no perder el sendero que me lleve a ti.

11-XII-15

lunes, 23 de noviembre de 2015

Las percusiones...

Las percusiones redoblan
y el piano se desgrana
con un ritmo cadencioso,
 es imposible no sentir,
no desear
convertirse en parte de la música.

Una comunión de tres:
música, ella y yo,
una trilogía fundida
al vaivén del crisol
de los sonidos armónicos
que incendian y no queman,
sólo funden
en armonía cadencios:
el danzón.

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domingo, 22 de noviembre de 2015

A mi cama.

Cómo me gusta mi cama,
me siento a gusto en ella,
tiene mi mold,
me recibe como si fuera
el regazo de mi abuela.

He sido injusto con mi cama,
últimamente la he culpado
de incómoda, pero sigue igual
de mullida y tibia;
yo soy el que ya no tiene
la capacidad de sentirse bien en ella.

Ah, esos años!
inexorables y crueles
que me esstán impidiendo
disfrutar en mi vieja y cómoda cama.

Son "este montón de huesos y pellejo"
los que han ido perdiendo su flexibilidad
y, claro, culpo a la cama,
es difícil aceptar la edad.

Hoy, por la noche
y las siguientes
le daré una merecida disculpa
y le diré:
Gracias por tantos años
que me has sido fiel
y cómoda,
perdóname mis achaques.

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domingo, 15 de noviembre de 2015

De: Sombra sin luz. 2001 l.a.p.

La tarde cae como la edad
cansada de luz y de trabajo.

El optimismo matutino cae rendido al mediodía,
luego se baña para recobrar bríos y proseguir
hasta la paz de la noche.

La noche, ¡qué hermosa es la noche!

Qué charlas, qué de comentarios del día,
qué de soluciones a los problemas cotidianos.

Algunas noches tienen la maravilla de ser tan elocuentes,
es cuando no hay nadie, sólo uno: yo.

Cuando callo es cuando más escucho,
el cerebro analiza y se hace prosaico;
pero cuando reflexiona activado por el corazón,
esa dualidad se convierte en magia que sublima
o que asesina.

La almohada, esa amante confidente que acaricia las sienes
y la mejilla para convencernos de ver la claridad
en esa oscuridad que los ojos no penetran.

¡Cuánta decepción! ¡Cuánta frustración!

¡Cuántas esperanzas! y cuántos planes utópicos...
como todo sueño.

Así veo a las personas: algunas, alegres mañanas;
otras, cálidos mediodías; aquéllas, frescos atardeceres
y, algunos, noches mentirosas, especialmente cando llega el sueño.

Noches que creen haber vivido el día
y no ven, por haber quedado encandilados de tanta luz,
luz que les impidió ver el transcurso de las horas.

En fin, me comprometo a sólo juzgar mis días y mis horas
y entregarme, como amante apasionado, a la cópula de la noche.

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